miércoles, 4 de julio de 2012

FRANCISCO VALERIO REQUENA / EL CASTILLETE DE AURELIA


FRANCISCO VALERIO REQUENA / 
EL CASTILLETE DE AURELIA

FRANCISCO VALERIO REQUENA


            Francisco Valerio Requena, arquitecto, pintor, escultor, muralista, tallista, vitralista y diseñador popular nacido en 1927 en Macarao, Caracas, Distrito Capital, Venezuela; hijo del matrimonio alemán-español  entre Heriberto Requena y Rosa Maizo, comenzó a pintar desde los  doce años de edad sin tener ningún maestro, como  todas las actividades artísticas que emprendió. Fue también carpintero y albañil. A pesar de que su grado de instrucción no superó la educación primaria, sus dotes de artista, artesano, son excepcionales debido a su capacidad innata para la  observación y la destreza manual, de concebir el espacio, el color y la forma, de manera intuitiva.

            A principios de los años cincuenta, cuando gobernaba el país el dictador Marcos Pérez Jiménez se alista en el ejército. Estando en el cuartel conoció unos pintores, lo que estimuló en él deseo de pintar, que naturalmente, un espíritu tan inquieto como el de Francisco, terminó haciéndose pintor.

Mediados de los años cincuenta, sale del cuartel, época en la cual se residencia en San Pedro de Los Altos, Estado Miranda, donde conoce a Lourdes Pérez Martínez con quien se casa y tiene una numerosa familia de once hijos. Su relación con los padres de su esposa es excelente y de manera muy particular con Aurelia Martínez, la abuela de Lourdes. El terreno donde el artista va a construir posteriormente El Castillete era de ella.

Con una familia a su cargo, Francisco Valerio Requena ingresa a trabajar como caporal en el Instituto Nacional  de Obras Sanitarias (INOS), fundada en 1943, en el gobierno del Presidente Isaías Medina Angarita, como responsable del suministro de agua potable. En esta institución va tener la responsabilidad de mantener limpio el dique de Agua Fría,  ubicado en una zona rural en San Pedro de Los Altos, para la época. El contacto con la naturaleza y su sensibilidad artística determinó en alguna medida su trabajo pictórico de tendencia paisajista influenciada por el romanticismo alemán del XIX, con la aclimatación cromática determinada por la luz tropical, tanto en la pintura de caballete como la muralista. Cabe destacar que los murales hechos con cerámica tienen más parentesco con el  abstraccionismo geométrico, vulgarmente conocido como “pintura a rayas”, que fue en los años cincuenta fue la tentativa más ambiciosa para incorporar el arte a la arquitectura, tendencia ésta que se conoce como la integración artística y constituyó un movimiento con numerosos partidarios en la década antes indicada, tales como:    Alirio Oramas, Mateo Manaure, Alejandro Otero, entre otros; momento de apogeo del abstraccionismo al que habrá que volver siempre que se habla de  la Ciudad Universitaria de Caracas, ejemplo vivo de integración artística, en la que existe, desde luego, en menor escala, con El Castillete de Aurelia; que para decirlo con palabras de Carlos Raúl Villanueva, salvando las distancias, Francisco Valerio Requena logra la “Síntesis de las Artes”.

De manera general, su obra puede ser calificada de arte y diseño, de la que se sirve para realizar su obra cumbre: El Castillete de Aurelia. En él integra elementos artísticos, artesanales y de oficios como la carpintería, albañilería, herrería, cerámica y “trecandis”, con una concepción, por una parte, estrictamente artístico y por la  otra utilitario y funcional.

Su obra artística más conocida fue la pintura, por razón de que hizo exposiciones individuales y colectivas. En 1965 realizó su primera individual en la Casa de la Cultura de Los Teques, Estado Miranda. Cinco años después realiza otra en la sala de exposiciones de Fuerte Tiuna, en Caracas, año en que participa también en una muestra colectiva en la Base Naval Agustín Armario de Puerto Cabello, Estado Carabobo y otra individual en la Casa de la Cultura, organizada por el Instituto de Comercio Dr. Jesús Núñez Tebar, de la capital mirandina, con nueve obras. Sus pinturas están en colecciones privadas en países como: Italia, España, Francia y Portugal. Estuvo activo como pintor desde 1939 hasta su muerte ocurrida el 11 de septiembre de 2001.

EL PINTOR

            La pintura de Francisco Valerio Requena es de altísima calidad,       y es, tal vez la más conocida de su trabajo debido que en vida participó en numerosas exposiciones, en: Los Teques, Puerto Cabello, Caracas, y Ciudad Bolívar. El conjunto de obras aquí presentadas es parte de la colección que está en las paredes de El Castillete de Aurelia. Como se ha dicho anteriormente, Requena no estudió arte en ninguna escuela o academia, es un pintor autodidacta. Es uno de esos casos curiosos que se da en el arte, en que la intuición, la disposición innata hacia el manejo del color y del espacio de una suerte de linaje de hombre que se hacen pintores por una situación que es difícil de explicar. Sobre este punto refiere Vasari (1568/1978) en su obra “Vidas de los Más Excelentes Pintores, Escultores y Arquitectos”; que el pintor Giolto dibujó sobre “una piedra lisa y pulida, con un guijarro un tanto afilado,  una oveja del natural, sin haber aprendido la manera de hacerlo con ningún maestro que no  fuese la naturaleza… mereció ser llamado discípulo de la naturaleza, y solamente de ella” (p4-7). Este es, naturalmente, uno de tantos casos que registre la Historia del Arte.

            La pintura del maestro Requena, y en general de todos los artistas populares, no está sujeta a las tendencias impuestas por la Academia, aunque, en algunos casos, sin ellos saberlo coinciden con algunas de éstas.   La temática central de este artista es el paisaje. La protagonista es la naturaleza. En los recortes de prensa local que conserva su esposa Lourdes Pérez de Requena, se reseñan algunas exposiciones hechas por el artista, en la que, la crítica elogia su trabajo y lo circunscribe dentro de la influencia romanticismo alemán. Lamentablemente, la manera como hicieron la hemeroteca, no tuvieron la  prudencia de mantener la data de publicación y  el escritor. Ella refiere además un comentario crítico que hizo Francisco Da Antonio sobre su trabajo. Cabe recordar aquí, que el Romanticismo es una visión del arte, particularmente de la pintura, que rechaza la imitación de los clásicos, anteponiendo la libertad y el sentimiento a la razón. Este sendero del arte tuvo como principal exponente en Alemania a Caspar David Friedrich (1779-1840) quien hizo del estudio de la naturaleza su tema principal. Por ser este artista educado dentro de la fe  protestante su obra no se ocupa del tema religioso.

             Tal vez vio en revistas o cromos obras de los pintores alemanes del siglo XIX y la situación  de trabajar en la zona rural rodeado de paisajes influyo en sus trabajos artísticos. Si miramos la pintura paisajista  alemana de esa época de Friedrich Schaper, Heinrich Harder, Carl, Becker, Friedrich Kallmorgen, entre otros, veremos cierta cercanía, en la manera del tratamiento del paisaje en cuanto a forma y volumen,  claro salvando la condición lumínica, encontraremos fuerte influencia en su pintura. La pintura romántica tiene un tinte autobiográfico, localista en donde el sentimiento por  la naturaleza por parte del artista encuentra en ella un mundo  idealizado. Es probable que muchos de  esos paisajes eran bosques, paisajes, fuentes, quebradas de la zona del dique del INOS en Agua Fría donde pasaba la mayor parte del tiempo. Estos paisajes reflejan libertad imaginativa y el individualismo o sentimiento metafísico de la naturaleza; refleja además un sentimiento místico del mundo exterior y la soledad del hombre enfocados en una visión personal que tiene el artista de la vida, de una vida apacible, sin presencia humana, donde la naturaleza es actor de un libreto que es la misma cosmovisión que tiene  de la existencia; en la que la manchas en la tela de vibrante cromatismo vienen a rematar y configurar parte de ella, como romántico que es aspectos o motivos que parecieran insignificantes y triviales vienen a ser sublime en su pintura.

       Además de paisajes, pintó también naturalezas muertas (mazo de flores) donde las manchas de colores vibrantes y el sentimiento puesto en ellas le da un carácter personal y autobiográfico. Muchas de las obras pintadas por el artista vienen a conformar los elementos decorativos de El Castillete de Aurelia. Ejecutó algunos retratos, de los que cabe mencionar el de Lourdes Pérez Martínez, pintado hacia 1963 y el de una mujer que aunque no está fechado por la calidad de la obra se puede ubicar en su etapa de madurez como pintor. Un rostro angelical, donde se observa una pincelada firma y sin vacilación que denota una buena difuminación del color y tratamiento de las carnes y la expresividad del rostro; se puede sin duda, afirmar que el maestro Francisco Requena es un conocedor de su oficio.

            En un comienzo, el pintor preparaba sus pinturas con sustancias naturales, con tierras diluidas en aceite, luego comienza a pintar con óleo, material que empleó para desarrollar su obra teniendo como soporte la tela. Por lo menos las obras que están en las paredes del Castillete de Aurelia y las que quedaron en una habitación en resguardo, algunas de ellas sin terminar, es el mejor testimonio. El trabajo con el óleo, es limpio, sin empaste, bien ejecutado los contrastes, la degradación del color anuncia un manejo excepcional del claroscuro y de la técnica pictórica con este material. Las obras expuestas aquí abarcan desde la   década de los sesenta hasta la de los noventa, las cuales son el vivo ejemplo de un trabajo de calidad, que solo un creador con intuición del color, con ingenio y amor por la pintura pudo realizar un trabajo transcendente.

Paisaje, 1992 

Paisaje,1999 ( Mural Detalle)

Naturaleza Muerta,1991

Paisaje,1991 


Paisaje,1990

Paisaje,1984

Mujer con Velo,s/f, Colección Manuel Bas

Retrato de Lourdes Pérez Martínez, 1963

Orquideas,1975. Colección Manuel Bas


EL CASTILLETE DE AURELIA
MI VISITA A EL CASTILLETE
Vista Frontal


Casa de la calle Páez , Los Teques

            La noticia de la existencia de este monumento de la arquitectura popular venezolana me llegó a través de mi alumno, pero sobre todo mi amigo, Carlos Pérez; con quien realicé varias visitas, a este lugar. Aunque el título singulariza varios viajes que hice a este lugar, tómenlo, como literalmente deseó, solo un título sugestivo. En la primera visita, Carlos Pérez me presento a la señora Lourdes Pérez Martínez la esposa del Maestro Francisco Valerio Requena. De esta experiencia tuve dos impresiones. La primera, fue  la que me inspiró la fachada de El Castillete de Aurelia, me pareció arte marroquí, por la manera como las  paredes de la fachada estaban cubiertas de cerámica, no solamente colocadas por un albañil, sino de un artista. La segunda, sin duda alguna, la gentileza exacerbada de la señora Lourdes, quien nos condujo por los distintos aposentos y corredores; me sentía como visitante de museo,  naturalmente como si estuviera haciendo una visita guiada. En la medida que recorríamos la casa, era como descubrir valiosos tesoros artísticos. La fachada de la casa, caí en cuenta, era como la tapa de un hermoso cofre lleno de reliquias artísticas.

            Innegablemente quedé algo desconcertado, al decirme la señora Lourdes Pérez que todo lo había hecho Francisco Requena. Me vino a la memoria la iglesia de San Rafael de Mucuchíes, Estado Mérida que tiempo atrás había hecho Juan Félix Sánchez, claro está salvando la distancia en cuanto a materiales, estilo; pero considerando el genio creativo y la voluntad de ejecución, hay cierta cercanía. También pensé en la casa de Rosa Vegas en el barrio El Viñedo, Barcelona,  Anzoátegui, hecha por ella misma con barro y caña amarga, con unos exquisitos frisos policromados en las paredes externas e internas de carácter religioso, equipada con pinturas, esculturas, murales, moviliarios, todo; todo ejecutado por la artista. Esto lo refiero, debido a que este extraño talento como el de Francisco Valerio Requena no se ve siempre. Que tiene cierta similitud en cuanto a convertir una casa en una obra de arte. O quizá tiene un parentesco con Antoní Gaudí, en la manera del empleo de la geometría y el volumen, o la manera como integra a la arquitectura, toda una serie de trabajos artesanales, que el dominaba a la perfección, cerámica, vidriería, forja de  hierro, carpintería, etc. Pensé también en Carlos Raúl Villanueva por esa aspiración de reconducir la arquitectura, la pintura y la escultura a la cohesión interna inextricable y significativa, en la que plantea una síntesis, las artes conservan, sus características tradicionales, particularmente la pintura y la escultura, como una especie de comunidad viviente de las artes, como lo hizo con la Universidad Central de Venezuela con la creación de la Ciudad Universitaria, que por su grandeza la UNESCO la declaró el 30 de noviembre de 2000 Patrimonio Universal de la Humanidad por sus inigualables valores arquitectónicos, urbanísticos y artísticos.

            Fue entonces, frente a estas reflexiones y la tertulia que sostuvimos Carlos, Lourdes y yo, cuando me di cuenta que El Castillete de Aurelia fue construido por un verdadero creador, por un artista genuino. Que era una obra de arte como totalidad. Que constituía arte y diseño. Los oficios triviales en el sentido del manejo común de ellos, como la carpintería, herrería, albañilería, toman un sendero diferente del que ordinariamente tienen, este creador los sublimiza, le da un sentido artístico.

            Naturalmente que toda esta reflexión que he hecho hasta aquí, no deja de estar ausente de plantearme en relación a los dotes de este singular hombre: pintor (de mural y  caballete), escultor, arquitecto, albañil, herrero, carpintero, maestro de obra, vitralista, dibujante, artesano, mosaiquista, curandero, obrero del INOS y  otras tantas cosas más que la providencia divina dotó con excepcional talento, que me recuerda aquel soneto que escribió Miguel Ángel Buonarroti cuando tenía 81 años, que Vasarí reproduce en la biografía de aquél, de la que reproduzco dos versos que en alguna medida ilustra la vida del maestro Francisco Valerio Requena. “Aquella afectuosa fantasía / Que hizo del arte reina idolatrada Vasari”, (1568/1978 p.322).

CONSTRUCCIÓN DEL CASTILLETE

        La construcción de El Castillete de Aurelia se ejecutó en un período de tiempo que abarca desde 1976 hasta 1988. Si se considera que esta es una obra de carácter civil, exenta de inspiración religiosa, como comúnmente se ve en otros artistas, que viene a ser aderezada ornamental y decorativamente con cerámica o mosaicos o trecandis, todas sus paredes, pisos y techos; con un exquisito trabajo en tallado en madera de los portales, y las puerta; el diseño de las rejas excelente y en general de todo El Castillete, fue obra de Francisco Valerio Requena, al igual que el presupuesto de éste; sin tener estudios formales alguno en ninguno de estos oficios, es un logro excepcional, como voluntad individual creativa.

         Antes de la construcción de El Castillete de Aurelia, el artista llevó a cabo una obra inspirada en los mismos elementos arquitectónicos hacia 1969, esta casa está ubicada en la Calle Páez, en Los Teques, Estado Miranda, El Castillete está ubicado en San Pedro de Los Altos, de la entidad federal antes indicada. Su construcción está caracterizada por dos rectángulos que hacen ángulo recto en forma de cuadrante sobre una loma o montaña en la que el primer piso toma el nivel de la parte más alta del terreno, por debajo de éste está una especie de sótano, por encima el segundo piso, rematando en una torre-mirador como la parte más alta de la construcción.  La entrada está por la parte lateral derecha por una escalinata en pendiente que da con la puerta de entrada. 

       Indiscutiblemente este monumento arquitectónico está inspirado en el arte islámico, caracterizado por la prohibición de la representación figurativa, tanto escultórica como pictórica, la arquitectura resulta ser el campo artístico más destacado, inspirada naturalmente en la vida espiritual que manda el Corán. La prohibición en este texto religioso de representar figuras contribuyó a que el campo de ornamentación decorativa sea el más original de la arquitectura árabe. El trazado geométrico de variadas figuras y la decoración vegetal conforman un estilo sumamente peculiar, al que se une la ornamentación epigráfica.

         Todas las superficies de la construcción: piso, pared, techo están cubierta de mosaicos con diseños geométricos donde Francisco Valerio Requena como arquitecto nos muestra un sentido innato de la geometría, el volumen, así como su gran capacidad imaginativa que le permitió proyectar mentalmente sus obras antes de pasarlas al plano o plantilla. En su obra arte y diseño, van de la mano. Emplea para su trabajo “trecandis”, palabra que en catalán significa “roto”, que es una especie de mosaico realizado con fragmentos cerámicos unidos con argamasa, típico de la arquitectura modernista, que fue inventada por Antoni Gaudi (1852-1926) máxima figura de la arquitectura catalán. La obra  de este arquitecto se caracteriza por ser una síntesis de todas las artes y oficios. Estudiaba hasta el más ultimo detalle sus creaciones, integrando a la arquitectura toda una serie de trabajos artesanales que dominaba a la perfección: cerámica, vidriería, carpintería; además introdujo nuevas técnicas en el tratamiento de los materiales, sobre todo los de desecho. Para Antoni Gaudí los materiales tienen infinito uso, todo está en el empleo adecuado con esta inspiración en formas geométricas como las de Gaudí se inspiró el maestro Francisco Valerio Requena con una visión de la arquitectura  como un todo, hace que su huella sea un sello de su trabajo artesanal en la que incorpora numerosos trabajadores, pero dirigidos por él. Para finalizar este punto, es conveniente decir que El Castillete de Aurelia esta hecho de concreto, es de carácter civil, exento de motivos religiosos a diferencia de otras obras de la arquitectura popular.

CONCEPCIÓN DE LA ARQUITECTURA Y DEL ESPACIO

            A pesar de ser El Castillete de Aurelia una casa de habitación, para lo que fue  pensada, no es menor cierto que su monumentalidad va de la mano con su concepción funcional. En esta obra de carácter civil arte y diseño van de la mano. Es una obra exenta de elementos religiosos, tanto la arquitectura en si misma como el conjunto de obra que la conforman: pinturas, tallado en madera,  inspiradas en el romanticismo alemán, que viene a ser para el artista una especie de reminiscencia o nostalgia que quizá provenga de su descendencia germana. En relación a los mosaicos y trecandis se puede observar una clara inspiración en el arte musulmán y en el arte de Antoní Gaudí respectivamente, en la que la intuición del color de Francisco Valerio Requena es excepcional. Su obra en alguna medida es cercana al abstraccionismo geométrico de Mondrian.

            La arquitectura de El Castillete está ejecutada desde una visión de totalidad donde se integran los trabajos de: pintura, vitral, talla en madera, herrería, cerámica; pero desde una visión artística que este creador dominaba a la perfección. Se puede decir que los elementos decorativos encajan como en un rompecabezas artístico, en la   que cada pieza de cerámica, cada pedacito de vidrio armonizan elocuentemente. Con este trabajo este creador logra una especie de integración en la que no hay un marco previo porque es la misma conformación, la misma actitud del trabajo humano, lo que le van a dar significado unitario con cohesión de forma, al mundo funcional y espacial de las personas que habitan la casa.

            El trabajo  de Requena es monumental si consideramos que es una obra realizada de manera personal por el mismo artista, incluso todas las artes que la integran, el presupuesto y como proyecto de vida o como reto, individual con cierto aire de perpetuidad. El parte de una concepción del espacio, de un espacio intimista, a la medida y escala de la gente que la habita.  El artista considera, que el medio expresivo especifico de la arquitectura es el espacio interno, el espacio fluido usado, gozado por los hombres. A partir de la invención esencial del espacio como lugar privilegiado de la composición, como clave secreta de todo proyecto, se articula la caja volumétrica; se concreta la estructura portante. Vibra con el color y la textura visual lograda. El color superpuesto, el color, por así decirlo, superficial, es tan importante como el valor natural de la textura del medio empleado y tanto como la luz, para los efectos visuales de la arquitectura, y es con el juego de estos tres elementos, Requena ha concebido el espacio elocuente y grandioso.

ARTE POPULAR APLICADO A LA ARQUITECTURA

            Desde tiempos remotos al presente, el arte ha jugado un papel importante en la vida humana, como vehículo de comunicación que se ha traducido es testimonio histórico. La representación de escenas integradas en espacios abiertos o de habitación han estado desde la prehistoria. Se pueden citar como ejemplo los bisontes de las pinturas rupestres de la cueva de Altamira, España; los frescos egipcios en la Gran Pirámide; las pinturas de Pompeya, Italia; en la cultura románica las pinturas al fresco de la Catedral de Canterbury: El Juicio Final en la Capilla Sixtina; los frescos de Teotihuacan, México. Esto demuestra lo arriba afirmado, no obstante, significa también, que el arte tiene además un fin utilitario, lo que no quiere decir que no sea excelente calidad. Hay quienes piensan que el arte se hace con un fin estrictamente decorativo, lo que yo considero un criterio estrecho y reduccionista, naturalmente el sentido es de expresar ideas y quizá el medio más antiguo que haya inventado el ser humano. La intención innegablemente es de estar al servicio del hombre. De esto no hay duda y el tiempo lo ha demostrado. Se ha pensado también que aquellas obras de arte, independientemente de la categoría, que el artista, hace por encargo, para ser integrado a espacios arquitectónicos es de menor calidad. Esto es una verdad a medias, debido a qué es verdad de que hay arte por encargo mediocre; y que en muchos casos el excesivo trabajo del artista, que sobrepase, sus límites creativos pudiera terminar por desmejorar su trabajo; pero hay que considerar también que los museos y los espacios arquitectónicos están llenos de obras por encargo de excelente calidad. Cito dos casos para finalizar este punto. Los frescos hechos por Miguel Ángel Buonarroti en la Capilla Sixtina y la Mona Lisa de Leonardo Da Vinci.

            El arte popular venezolano no ha tenido un camino distinto. Desde la antigüedad, refiere Duarte (1983) la iconografía fue el vehículo que la Iglesia Católica aprovechó para la  enseñanza de la religión. Los pintores populares coloniales se dedicaban casi exclusivamente al género religioso, servían a Dios de esta manera. Con las medidas del obispo Diego Antonio Díez Madroñero, dictadas en 1766 las  reproducciones de pasajes de la Biblia tomaron un fuerte auge. Desde entonces se ha tenido por costumbre de escoger un patrón de la casa y adornar el zaguán con su efigie. Esto desde luego, hizo que aumentara la demanda de pinturas y tallas a los artistas, quienes las hacían a solicitud del interés de particulares. La raíz del arte popular venezolano está en la  creación de estos artistas.

            Más en nuestro tiempo, Perán Erminy, (1988) refiere las pinturas y poesías de Antero Aparicio en San Fernando de Apure, que  como tantos otros pintores de ese lugar y tiempo pintaban escenas y paisajes en las paredes de las casas. También cabe  señalar las pinturas de bares de P. Martínez, muy famosas y  las de Bruno Graziani, quien tiene el mérito de haber pintado varios millares en casi todos los pueblos de Venezuela. Estos son ejemplos de la pintura popular aplicada a la arquitectura. El maestro Francisco Valerio Requena es uno de estos artistas que ha encontrado en el arte una manera de expresar los sentimientos. El Castillete de Aurelia es una obra concebida por él en la que derrocha sus dotes artísticas. En la sala pinta un paisaje (mural) hacía 1999, que viene a contribuir a la decoración de la casa, y otros elementos artísticos como la talla en madera, trecandis, la disposición de la cerámica en la que denota un manejo intuitivo del color, que ha pesar de ser   un artista popular la manera en que coloca los mosaicos, pareciera, aunque no conoce el abstraccionismo geométrico de Mondrian, estar emparentada con la obra de este artista.

            La disposición de los vitrales sigue más o menos este mismo orden. Requena, sin saberlo está emparentado con los abstraccionistas geométricos por su concepción del arte aplicado a la arquitectura, sus formas geométricas y la manera del manejo del color. Sobre este punto Perán Erminy (s.d) señala refiriéndose a los abstraccionistas “proclame que el arte debe estar en la casa, en el apartamento, debe modificar las ciudades y penetrar en todos los estratos; debe también, el arte, servirse de la tecnología contemporánea y hacer uso de nuevos materiales”… (p.100). Creo que este es en alguna medida el concepto que maneja Requena en la construcción de El Castillete de Aurelia. Claro hay que agregar también, que el artista busca además una decoración plástica que cambie el concepto de la edificación, como hacer sentir al arte en la vida humana. La obra del artista (El Castillete de Aurelia), teóricamente no se trata de una superposición ni una suma de artes, sino de una sola idea creativa surgida colectivamente, en la que albañiles y trabajadores de la construcción bajo su mente rectora. Es definitivamente una combinación de arte y diseño. Veamos con detalle, de manera general algunos de los elementos artísticos de esta obra monumental.

EL  VITRAL. El Castillete de Aurelia tiene dos vitrales; uno en la sala y el otro en el segundo piso, lateral derecho. Este tiene una función de tragaluz para la iluminación natural lo que se traduce en un ahorro de luz artificial, esta es la razón de lo colosal del tamaño. También tiene un fin eminentemente decorativo y artístico. Éste está elaborado con tres colores: verde, azul y rosado con motivos geométricos (cubos) que dan la sensación de volumen y ritmo.


EL TRABAJO EN CERÁMICA. Una mirada al trabajo en cerámica revela, a simple vista, que su ejecución fue un trabajo titánico. Tanto en el exterior como  en el interior de El Castillete sus paredes, techos, pisos están cubiertos de mosaicos, de variados tamaños. En menor cantidad emplea vidrios de pequeñas dimensiones. En la parte lateral la pared ésta dispuesto un trabajo en cerámica en forma geométrica excepcional. Este espacio, el artista lo divide prácticamente en dos planos. La característica de la cerámica en este caso, es rectangular. El primer plano (de entrada) las cerámicas están puestas en forma vertical en la que el maestro emplea colores: marrón, blanco, gris azulado, turquesa, azul claro, puestos de manera rítmica. El otro  plano están dispuestos los azulejos (rectangulares) de forma horizontal dispuestos también como el anterior en forma geométrica en la que están presentes colores: negro, amarillo, blanco, verde claro, azul; cuyas características desde el punto de vista artístico está emparentado con el abstraccionismo geométrico.

Francisco Requena es uno de los creadores que sabe inteligentemente darle un uso adecuado a los materiales desde dos vertientes: el estrictamente utilitario y artístico. Recicla los materiales de allí el trabajo con el trecandis con el que desarrollo unos diseños geométricos excepcionales. El  segundo piso, es una especie de patio central el artista realiza un diseño en forma de cuadrados repetidos simétricamente en serie, cuya característica es que el perímetro de éste, está compuesto por cerámicas rectangulares que vienen a rematar las esquinas con pequeños cuadrados que  cierran la figura en la que dispone los pequeños fragmentos de cerámica rota con la que elabora unas curiosas figuras geométricas de agradable diseño visual de excepcional calidad, que supone además un trabajo paciente y laborioso para colocar los pedazos  y un manejo del color con maestría. 


EL TALLADO EN MADERA. El tallado en madera es de buena factura. Tiene un valor decorativo y funcional, sin dejar de lado lo artístico. No olvidemos que el maestro Requena todo lo ve con su ojo de artista. Este trabajo bifurca hacia dos direcciones: el mobiliario de la casa construido por él mismo artístico exquisitamente decorado al igual que el trabajo de las puertas y los arcos de entrada. La puerta de entrada está compuesta de tres paneles: el central  de mayor dimensión mientras que los laterales: derechos e izquierdos tienen las mismas dimensiones, aunque son más pequeño que el del centro. El panel central está dividido en dos planos verticalmente distribuidos. En el de arriba está tallado en altorrelieve en el que representa dos sirenas aladas aguantando un jarrón en forma de copa con motivos florales. El panel de abajo aparecen motivos florales también, dentro de un círculo está tallada la cara de un león. Los paneles tanto derecho como izquierdo están trabajados y representados con los mismos motivos. Está dividido en dos planos verticales, en el de arriba aparece una jarra con flores y frutos; en el de abajo aparece un hombre de perfil con un casco estilo soldado medieval dentro de un círculo. El panel derecho e izquierdo, tienen un tallado igual en cuanto al contenido artístico. 

            La puerta de la cocina es una bella joya escultórica. Es un trabajo en altorrelieve en madera de caoba sin policromar. Aparecen en escenas dos mujeres desnudas con aves y flores agarrando una copa con dos aves sobre ésta. Esta puerta también está dispuesta con dos planos verticalmente utilizado, lo antes descrito pertenece al plano de arriba. En el de abajo esta una copa con frutas con dos aves sobre la copa. Este trabajo está inspirado en el romanticismo.

            Cabe comentar dos arcos en madera bellamente decorados con motivos florales y frutos con un busto en el centro de cada uno  trabajado en madera de caoba en altorrelieve sin policromar. Éstos fungen de guardianes de los aposentos. Uno de estos arcos da a la sala y el otro al pasillo que da hacia la escalera que conduce al segundo piso. 

            La otra vertiente que comentaré aquí en relación al tallado en madera es el mobiliario, hecho por el mismo artista, trabajado en alto relieve barrocamente decorado con motivos naturalistas en la que combina  arte y diseño y los elementos artesanales. Tanto la cama, como mesa de noche y de la sala denota un trabajo de carpintería de alta calidad al igual que el trabajo artístico, en la que lo funcional y artístico no  están reñidos; por el contrario se integran. 

LA FORJA DE HIERRO. El trabajo de herrería fue diseñado por el artista con motivos arabescos y naturalistas en la que algunos detalles parecen flores. La forma de la reja de la torre, que cumple el papel de mirador está hecha de manera cóncava. Todo el trabajo de herrería de El Castillete de Aurelia fue diseñado por Francisco Valerio Requena, en la que naturalmente le imprime su sello artístico.


ALGUNAS CONSIDERACIONES FINALES

            El maestro Francisco Valerio Requena, es de un linaje de artistas que sin haber tenido estudios formales, ni en ninguna academia de arte, es un genuino artista. Un artista que le corre por las venas la intuición del color, la forma y el espacio; el manejo de oficios y destrezas artesanales que muy sabiamente pudo integrar a su obra maestra: El Castillete de Aurelia. Éste puede ser considerado un monumento como totalidad de obra artística. Fue una osadía y un reto para un hombre trabajar por más de una década en este proyecto, en la que el mismo trabajo directamente tanto en el diseño, decoración y trabajo manual. El Castillete de Aurelia, lo artístico, es hoy por hoy un ejemplo de arquitectura popular donde convergen de manera ecléctica distintas categorías, tendencias dentro de las artes y ser integradas de manera ecuánime.
            Quizá nunca escuchó hablar de Mondrian, ni de Gaudí, ni quiso que su templo arquitectónico tuviera carácter religioso, como sucede a menudo con los artistas populares. Su trabajo está despojado de esta pretensión; es más bien una obra de carácter romántica, claro está, salvando las distancias, no solo en lo artístico sino en lo personal, con influencia naturalista, en el arte islámico en su geometría, sentido de perennidad, en la que Francisco Valerio Requena supo integrar diversas artes como un todo.



HABLA LOURDES PÉREZ MARTÍNEZ
            Nací aquí en San Pedro de los Altos, cuando había tres casas. Esto era cafetales del terrateniente Manuel Gómez. Donde estaba la Pepsicola era de este señor. Nací en el treinta y siete, diez de diciembre. Toda mi vida he vivido aquí, al lado era de mi papá. Mi papá era de aquí, Felipe Pérez. Francisco Valerio Requena era nato de Macarao, hacia Las Adjuntas, para arriba. Era hijo de alemán y español. Tuviera ahorita 82 años. Hace doce años que murió, murió el 11 de septiembre cuando lo de las “Torres Gemelas”. Todo lo aprendió en el Ejército cuando Pérez Jiménez. El no estudió pintura ni nada de eso. Era vigilante del INOS, en La Culebra, un canal de agua, lo cuidaban porque parte del agua va a Macarao. Era vigilante de esos sitios donde había agua, se cuidaba con esmero para que el dique no le cayera basura. El había visto en el cuartel otros que pintaban, eso lo trajo del cuartel. Era albañil, era carpintero. Los vitrales los hizo él. Los espejos se compraban cortados, él mismo los pegaba, él los marcaba y luego los pegaba, hacia una plantilla con los colores para ver como los quería. Hacia primero los diseños y luego los pegaba, los dibujaba como lo iba a hacer. El terreno donde hizo El Castillete era de mi abuela Aurelia Martínez, por eso le puso El Castillete de Aurelia; mi abuela y él eran clase aparte, era como hijo de ella; igual con mi mamá. Duró doce años haciéndolo. Él tenía la idea como lo quería, no hizo plano, la idea le iba saliendo. Lo que quedaba en trozo de cerámica no lo botaba, así como usted ve los trocitos de amarillo, de verde; no botaba nada de eso. Todo lo hizo él. El curaba con la luna, cuando estaba llena, depende de la enfermedad te decía cuando tenía que venir. Los curaba salían caminando. Hace unos dos años vinieron unas personas de Barinas, no sabían que había muerto, se pusieron a llorar. Tenía albañiles que lo ayudaban, pero el que disponía de las cosas era él. Eran ideas de él: las mesas, las camas; todo estaba en su mente, lo que tenía dentro de sí lo sacaba fuera siempre estaba pintando, él hacia exposiciones. (Lourdes Pérez Martínez, entrevista personal, San Pedro de los Altos, 8 de mayo de 2012.)



Vista Frontal Izquierda

                                                                Vista Frontal Derecha

                                                              Entrada al castillete

Entrada Lateral al castillete

Patio central segundo piso

Torre Mirador

Vitral detalle

Puerta de Entrada

Puerta de Entrada


Puerta de la Cocina
Arco que da a la sala

Arco que da a la escalera

Cama

Mesa de Noche

Mesa de Recibo

Rejas de Hierro Forjado



Referencias.
-Duarte, Carlos (Febrero, 1983) Iconografía Popular. En: Armitano Arte, N° 2, Revista Bimestral. Caracas: Armitano Editor.
-Perán, Erminy (s.d) La Pintura en Venezuela. Las Nuevas Corrientes. En: Calzadilla, Juan (Comp) (1967) El Arte en Venezuela. Caracas: Edición Especial del Circulo Militar-
-Perán, Erminy (1988) Para Ilustrar un Arte de Pueblo. En Diaz, Mariano (1991) Fabuladores del Color (2da ed). Caracas: Fundación Bigott
-Vasari, Giorgio (1568/1978) Vidas de los más Excelentes Pintores, Escultores y Arquitectos (11ma ed). México: Editorial Cumbre, S.A. Traductor: Julio E. Payró.




FRANCISCO VALERIO REQUENA/ EL CASTILLETE DE AURELIA

TEXTOS Y ENTREVISTAS:
Manuel Bas. Profesor Agregado, Universidad Simón Rodríguez
ASISTENTE TÉCNICO:
Eduardo Palmera
Deisy Alejandra de Pérez
T.S.U Mairym Gómez
CURADURÍA:
Manuel Bas.
FOTOGRAFÍA:
Carlos Pérez
DISEÑO Y MONTAJE ELECTRÓNICO:
Licda. Rocío Palmera
AGRADECIMIENTOS:
Carlos Pérez
Lourdes Pérez Martínez
Deisy Alejandra de Pérez
LAS OBRAS QUE NO TIENEN REFERENCIA DE PROPIEDAD, PERTENECEN A LA COLECCIÓN DE LOURDES PÉREZ MARTÍNEZ, SAN PEDRO DE LOS ALTOS, ESTADO MIRANDA, VENEZUELA.


LOS TEQUES, ESTADO MIRANDA, VENEZUELA, JUNIO  DE 2012

lunes, 30 de abril de 2012

HUGO DÍAZ, PAISAJES Y NATURALEZAS MUERTAS


HUGO DÍAZ, PAISAJES Y NATURALEZAS MUERTAS

Hugo Díaz A. en su puesto de quincalla en la calle Miquilén Estado Miranda. Venezuela.



INTRODUCCIÓN

Hugo Díaz  A.  Paisajes y Naturalezas Muertas, es un estudio sobre este creador mirandino en la que recojo su obra dibujística y su testimonio oral, su trabajo pictórico expuesto aquí comprende dieciocho (18) paisajes y siete naturalezas muertas elaborada hermosamente con líneas circulares entretejidas como una especie de urdimbre cromática, con un alto valor constructivo y decorativo. Ambos temas trabajados en pequeños formatos con tinta de bolígrafo o grafito, sobre cartón o papel. 
El testimonio oral fue recogido gracias a la bondad del artista, en ceder su tiempo para propiciar una serie de entrevistas que sirvieron para ofrecer en este espacio parte de su vida tanto personal como artística.  Naturalmente, éste vino a completarse con el análisis de sus dibujos desde una óptica plástica, sin intención de agotar el tema. Cabe destacar que los dibujos aquí recopilados representan una pequeña muestra en relación a su producción realizada en poco más de una década desde que ha estado activo como dibujante;  en la que ha logrado hacer según sus palabras más de un millar. Los dibujos aquí mostrados de más vieja data es de 2005, según me confesó el artista.  De modo que no conocemos lo que ha realizado antes de la fecha arriba indicada, lo que pudiera representar un obstáculo para el estudio de su obra. El título Hugo Díaz A. Paisajes y Naturalezas Muertas responde más bien al tema representado, para lo cual me vi en la obligación de clasificar su trabajo, no con la intención de hacer un estudio cronológico de él, sino en virtud del cual, por no estar sus obras tituladas y fechadas.  
Otro aspecto que no quiero dejar pasar por alto, en este espacio, es que Hugo Díaz A. no es conocido como artista aquí en Los Teques, sino como buhonero, sus trabajos los ha hecho en el más completo anonimato, no ha participado en ninguna exposición hasta ahora, ni sigue las técnicas ni la tendencia artística dictada por la Academia. A pesar que sus dibujos son elaborados en su puesto de trabajo frente a la vista de todos, sobre todo de sus clientes. Espero que con esta indagación sobre la obra del artista contribuir a valorar y divulgar el Arte Popular Venezolano.


EL ARTISTA

Pastor Benito Díaz Álvarez, Hugo Díaz A. como firma sus dibujos y conocen sus amigos, nació en el sector Las Lomitas, carretera vieja, Los Teques, Estado Miranda el 15 de abril de 1956.  Es el sexto de ocho hijos que nacieron de la unión matrimonial de Braulio Díaz Pérez y Rosario Álvarez de Díaz.  El nombre de Pastor le viene por accidente, debido a que su madre le encomendó a su comadre, la madrina del artista, que lo presentara en la prefectura con el nombre de Hugo, pero ésta hizo caso omiso a tal petición y lo presentó con el nombre de Pastor, pero sentimentalmente para la gente es Hugo Díaz.
Cursó estudio de primera en las escuelas: ''Las Lomitas'' del primer al quinto grado; el sexto, lo culminó en la Rodríguez López, esta última ubicada al lado de la Policía de Miranda. Entre los años 1970-1972 frecuenta el barrio Puerta Verde de Las Adjuntas, Distrito Capital, donde conoce un grupo de pintores, de estos que pintan al aire libre, algunos de ellos aprendieron a pintar mientras estuvieron en presidio, con los cuales se motiva, comenzando así su actividad pictórica que ha mantenido hasta ahora.
A los 20 años de edad se residencia en el barrio Aguachina, adyacente al barrio Puerta Verde, donde cursa estudio hasta primero año de bachillerato en el Liceo ''Claudio Feliciano''. En 1976 abandona los estudios y se dedica a la ''buhonería'', hasta el presente. Dos años después se casa con Juana Lucía Torrealba Torres y se muda para Tejerías, estado Aragua, luego regresa a Santa Eulalia de la región mirandina, donde tiene una estadía de dos años respectivamente. Se traslada en 1991 a Palo alto, sector Los Eucaliptos de la misma entidad federal donde vive hasta la fecha. Desde esta data, ubica su puesto de quincalla en la esquina de la calle Miquilén con la Avenida Independencia, diagonal con la Plaza Guaicaipuro, Los Teques. Díaz es un creador autodidacta que ha desarrollado una técnica dibujística muy personal.


ENTRE LA ECONOMÍA INFORMAL Y EL ARTE

Hugo Díaz desde que se incorporó en el sector laboral ha trabajado en la economía informal. Ha estado en su puesto de quincalla de la calle Miquilén unos veinte años. Seguramente es conocido como ''buhonero'', no como artista; a pesar de tener unos treinta y cinco años pintando. Su obra no sigue los cánones que dicta la academia, ni estilística ni técnicamente.
Su trabajo en alguna medida lo alejó de la pintura, y sí pinta un cuadro lo hace esporádicamente, esto se debe a que la larga jornada laboral que comienza desde las 8 de la mañana hasta las 7 de la noche no le deja lugar para estos menesteres. Sin embargo, esta situación se revertió favorablemente para Díaz, debido al que rato de ''ocio'' que tiene cuando el día está ''flojo'' se dedica a dibujar en su puesto de trabajo, mientras espera la llegada de algún cliente. Inegablemente que la circunstancia laboral contradictoriamente por un lado lo alejó de la pintura; pero por otro lo acercó al dibujo. Díaz es un caso atípico, pues casi todos los pintores comienzan por el dibujo para luego pasar a la pintura, él comenzó por la pintura, posteriormente pasó al dibujo.
Sí bien es cierto que la larga jornada de trabajo, como señalé antes, lo alejó de la pintura, su situación laboral generó lo que Aristóteles llamó el ''Divino Ocio'', es decir cierto tiempo libre, en la que el artista para “matar el tiempo”, como pasatiempo, encontró en la creación artística, particularmente en el dibujo, una forma de llenar el vacío que le producía estar sin hacer nada. Claro está que esto le parece algo extraño a sus compañeros de jornada, en el sentido que el único ''buhonero'' que se le ha ocurrido dibujar en su puesto de venta, por lo menos en Los Teques, es a Hugo Díaz.
De tal manera que su puesto de trabajo se transformó mágicamente, como en un cuento de hadas, en su pequeño taller, que le ha permitido desarrollar su trabajo artístico frente a la mirada indiferente de los transeúntes y clientes que lo interrumpen, para solicitarle algunos de los productos que ofrece en venta.
Así ha estado entregado al arte del dibujo, desde hace diez años, logrando hacer un millar de cuadros, teniendo como temáticas: paisajes y naturalezas muertas, todos trabajados en formatos pequeños con tinta de bolígrafos sobre cartón de desecho, ha trabajado 1 ó 2 por día; sin mayor deseo que esa necesidad de expresar sus sentimientos a través de la actividad artística, que sólo un verdadero creador puede hacer, pues el no pinta para vender sus trabajos, no ha vendido ninguno hasta ahora, muchos de ellos se los ha regalado a sus amigos.
De tal manera cabe preguntarse, ¿qué ha impulsado a este trabajador de la economía informal a la creación artística?, ¿Qué lo ha motivado a estar por largos diez años dibujando sin parar? Indudablemente que su don creativo y la necesidad expresiva que experimenta a través de su creación artística, con que se identificó desde su juventud y que ha desarrollado de manera autodidacta, sin ningún estímulo de las instituciones públicas, ni de algún promotor cultural.
De manera que su actitud frente al arte es genuina, no está mediatizada o condicionado por ninguna circunstancia, excepto a su convicción personal. Así, pues ha estado Hugo Díaz entre la economía informal y el arte, cumpliendo a cabalidad con esos dos mandatos que por razón vital, tanto material como espiritual, le dicta su conciencia. Sino, no encontraríamos explicación sensata, como nuestro creador y su obra ha soportado el embate del tiempo.


PAISAJES Y NATURALEZAS MUERTAS.

La temática que aborda Hugo Díaz son: el paisaje y la naturaleza muerta. Las obras que ofrecemos en este estudio es una minúscula parte de lo que ha dibujado el artista a lo largo de estos últimos diez años, cuando comenzó esta actividad. Sólo están firmados, no indican ni la fecha ni el título. Probablemente los que presentamos aquí datan como fecha más remota desde hace unos siete años. Naturalmente algunos dibujados este año, que me tomé la atribución de colocarle la fecha en la parte de atrás de la obra. Como el artista no le coloca titulo, me llevé por la temática abordada y le coloqué el nombre ''Paisajes y Naturalezas Muertas''.
Sin duda alguna toda creación plástica de un artista popular o académico es una abstracción, independientemente que parta de la realidad visible e invisible, debido a que pasa por sus estados psíquicos, emotivos, subjetivos, entre otros. Hay quienes pintan con el objeto frente a él, como lo hicieron los paisajistas impresionistas franceses, quienes pintaban al aire libre, tomando el motivo pictórico de la realidad que lo circunda. Los pintores realistas trataban de expresar el tema pintado lo más exacto posible como se le presentaban antes sus ojos, es decir, con objetividad. Los pintores expresionistas alemanes, le imprimieron a sus cuadros elementos de carácter psicológico y sentimental. La pintura abstracta plantea una nueva valoración cromática y constructiva de una realidad que pertenece al mundo invisible.
Cualquiera que se detuviera a ver detenidamente estos paisajes, seguramente pensaría, que Díaz es un personaje de raigambre campesina o que vive en el campo, sin embargo, nuestro artista es un citadino , siempre ha vivido en la Región Capital, su puesto de quincalla donde dibuja está en plena urbe, en el centro de Los Teques, estado Miranda, donde el tráfico automotor con su ruido ensordecedor y el humo característico es inclemente; de manera que los paisajes representados no tienen nada que ver con su entorno inmediato. Sus paisajes campestres, bucólicos, pastoriles; con escenas donde aparecen gentes de campo con su cabaña, con sus rebaños de ganado, sus perros; en algunos casos aparecen paisajes de la costa y paisajes estrictamente naturales, sin la intervención de la mano del hombre y su presencia, donde la naturaleza es la protagonista
En el caso de la naturaleza muerta es un género intimista del que Marcos Castillo, el último representante de una traición, en la que habían destacado Cristóbal Rojas, Rivero Sanabria y Federico Brand, debido a su talento creador supo generalizar y obtener soluciones que involucran la arquitectura, al espacio y al hombre. El color en él reviste una cualidad subjetiva nueva en la pintura venezolana, siguiendo el instinto plástico que proclama libertad, de un espíritu constructivo, sensible, sensualmente decorativo, espontáneo que abrió la posibilidad de un tratamiento distinto a esta temática basado en una cualidad subjetiva del color.
A partir de entonces, de acuerdo lo antes planteado, este tema se hizo tan popular, que se ha seguido pintando. Este género representa un motivo que está presente de manera decorativa en los hogares opulentos, en obras de arte de los maestros de la pintura venezolana y en los hogares humildes a través de afiches, litografías, oleografías, entre otros; Como adornos de mesa, de ramos florales. Igual que Castillo, Hugo Díaz vive bajo el fuego de la pasión creativa, trabajando la naturaleza muerta (motivo floral), de manera muy creativa, con una técnica muy personal, haciendo uso elocuente del espacio, crea una obra de gran calidad plástica, que en alguna medida está asociada al paisaje por su procedencia naturalista.
El tamaño del formato y la técnica empleada son dos categorías que están estrechamente relacionadas, y obedece a un elemento estrictamente pragmático, como una solución que ha encontrado Hugo Díaz para desarrollar su obra. Este creador tiene en su lugar de trabajo (su puesto de quincalla), su pequeño taller improvisado, en la que ratos libres, mientras espera un cliente se dedica a dibujar de manera intermitente mientras es interrumpido por algún cliente que le solicita algunos de los productos que ofrece. Esta circunstancia y lo reducido del espacio le obliga a dibujar en cartones pequeños para elaborar sus obras con mayor facilidad.
Por una razón deliberada, Hugo Díaz uno de esos días malos, en la que el tiempo se hace largo y pesado en su jornada de trabajo, tomó uno de los bolígrafos de su quincalla y se puso a dibujar. Cabe destacar que este creador popular es un autodidacta que no sigue las técnicas de creación impuesta del Renacimiento como el óleo, la sanguina; ni tampoco los criterios impuestos por la Academia. Su preocupación obedece a una necesidad vital y creativa por lo cual emplea en su proceso creativo, sin ningún prejuicio, cualquier material que tenga a la mano, como es el caso del bolígrafo de tinta y el grafito, cartones y papeles.


EL COLOR

Los bolígrafos de tinta tienen una gama restringida en cuanto al color; los más comunes para el uso normal, son el azul y el negro, lo que naturalmente obliga a que sean los colores mayormente encontrados en el mercado y de mejor calidad en cuanto el cubrimiento y tintura, y del uso para escribir. Los colores verde y rojo son segundos en el orden en relación a su empleo y calidad de teñido. Otros colores menos frecuentes y de menor calidad en cuanto el propósito dibujístico son: amarillo, anaranjado y morado. Estos últimos colores, por la razón antes apuntada, Hugo Díaz los emplea poco en sus dibujos. Fundamentalmente emplea cuatro colores básicos: negro, azul, rojo y verde. Partiendo desde estos cuatro colores empleando el principio del puntillismo y su habilidad natural como artista ha logrado incrementar la tonalidad de los colores. El azul, colocándolo al lado del negro logra aumentar su intensidad, o disminuirla de acuerdo al color que utilice y así por el estilo. El rojo sí se le coloca el negro, uno cerca del otro, dará la sensación de una tonalidad marrón. Claro está, nuestro artista se ha hecho un maestro de esta técnica que ha logrado desarrollar sin ningún estudio, sí no a través de la observación y la experimentación a lo largo del tiempo. También se ha servido del color del fondo o soporte para lograr buenos contrastes.
Otro elemento caracterizador de los dibujos de Hugo Díaz es la economía de medios que emplea. El artista utiliza cartones de desecho, muchos de ellos resultante del desperdicio que genera su puesto de quincalla y la restricción en el uso del color motivado por el hecho de que toma algún bolígrafo de su puesto de trabajo, en algunos casos de color azul o el negro resultando hermosas monocromías, en otras situaciones los junta con el negro resultando interesantes contrastes, de tonalidad oscura que viene a dar con paisajes nocturnos bicromáticos.
No obstante, el color del soporte donde dibuja en alguna medida determina, en algunos casos, la estructura cromática del cuadro. A los colores azul y negro, en otros casos, le incorpora el rojo dando con una tricromía que el artista sabiamente superpone haciendo vibrar y ampliando la posibilidad en cuanto a tonalidades. Hugo Díaz, es un ejemplo fiel, de como un artista, con una gama reducida de colores, puede desarrollar una obra de gran factura apoyada en la superposición y contraste de los colores, la línea y con el empleo de la técnica puntillista.


ELEMENTOS CONSTRUCTIVOS DE LA OBRA

En relación a este punto, hay que considerar varios aspectos: el tamaño del soporte, que viene a constituir el plano donde desarrolla su obra, la distribución espacial, la línea en su más variadas posiciones, las manchas empleadas con menos frecuencias y el empleo del soporte o fondo como recurso cromático.
Los elementos que constituyen sus paisajes y sus naturales muertas cobran forma fundamentalmente con las líneas hábilmente empleadas. Este elemento va a determinar los objetos representados que van a tener como resultado las formas, que sumadas o integradas todas sus partes dan con proporciones en términos matemáticos y geométricos. Claro está el empleo de la línea la hace desde todos los ángulos posibles de acuerdo a la naturaleza del dibujo; entretejidas como una especie de urdimbre. También se apoya en puntos para lograr algunas formas y contrastes y manchas como un recurso donde el paisaje no necesita el detalle de algunos objetos, personas o animales, sino más bien su silueta producto de la falta de luz o por la distancia. La manera como construye el follaje de las plantas, con el empleo de los elementos que acabo de mencionar es excepcional debido a su talento creativo y su sabia destreza con el bolígrafo para lograr las formas apropiadas. Tanto las líneas, como los puntos, los contrastes con los distintos colores (azul, rojo y negro) los emplea para obtener una nueva valoración cromática y expresividad.
En algunos casos, son cielos intervenidos con líneas tenuemente trazadas. Estos recursos técnicos los destinan tanto para sus paisajes como en sus naturalezas muertas; en ésta viene a fortalecer el aspecto intimista de su obra; y en aquel viene a formar el cielo de sus paisajes; en estos casos la línea pasa a segundo plano desde el punto de vista constructivo. Aunque la naturaleza muerta se ha venido empleando para los que inician en la pintura y el dibujo porque presenta la ventaja de una iluminación simple, constante, de fácil preparación, en la que se representan animales muertos como faisanes, liebres, otros productos de la caza o la pesca. Las flores y los frutos, no son propiamente objetos muertos, pero se incluyen en esta denominación de naturaleza muerta, por el sencillo hecho que no se mueven y siempre pueden ser  expuestos a la luz conveniente para ser copiado. Sin embargo existen naturalezas muertas de alto valor artístico como las que pinto Vicent Van Gogh, o en Venezuela, Marcos Castillo, quienes le dieron a este tema un alto contenido plástico. De igual manera se puede apreciar las que ha dibujado Hugo Díaz A.
Otro aspecto que no se puede pasar por alto relacionado en la obra de Díaz, referente a los elementos constructivos de su obra: es la perspectiva. Para representar en el soporte, de sólo dos dimensiones, un modelo que en la realidad tiene tres, recurrimos a ésta; sobre todo, cuando hay que ordenar el espacio y estructurar la profundidad.
Hay varios tipos de perspectiva, la lineal la cual consiste en un sistema de representación que sostiene el uso de líneas rectas convergentes para provocar la sensación de profundidad, ésta se aplica para resolver problemas de espacios y distancias, sobre todo cuando el modelo presenta afinidades geométricas. En ella hay un proceso intuitivo, que se hace “a ojo” sin el auxilio de instrumentos de medición. Hay otro tipo de perspectiva que la teoriza Leonardo Da Vinci en sus tratados sobre la pintura, que no está fundamentada en la línea, sino en tres aspectos: reducción de los cuerpos por la distancia, es decir, se sustenta en la idea en la que cuando nos distanciamos de un objeto, ilusoriamente se hace más pequeño por la lejanía. Este recurso de representar un objeto relativamente más grande o más pequeño contribuye a crear la sensación de profundidad. El otro recurso técnico es la disminución de los colores que dan la sensación de lejanía y finalmente cuando disminuimos los detalles de la figura da la sensación de distanciamiento debido a que cuando vemos un objeto a lo lejos lo que vemos es su silueta. Claro está el pintor emplea unos bolígrafos de colores: negro, azul, rojo y verde, pero su destreza con ellos le ha permitido lograr tonalidades más claras empleando el bolígrafo suavemente y más oscuro si lo frota en el cartón con más fuerza. También, para contribuir con este efecto ha utilizado el color del soporte como fondo de la obra para darle mayor profundidad a sus dibujos. Claro, aunque Díaz fundamenta sus dibujos en líneas de diversas naturalezas y posiciones, su perspectiva no puede considerarse lineal debido a que sus dibujos no están fundamentados en líneas rectas, sino más bien en los tres recursos antes comentados señalados por Da Vinci, en la que la valoración cromática el tamaño de los objetos y los detalles de éstos, son de interés para la construcción de la perspectiva, que en alguna medida puede ser considerada “perspectiva por pantalla”. Desde luego, en este sentido la destreza de Hugo Díaz para lograr estos efectos es excepcional.
Otro punto de interés relacionado con la perspectiva es la línea del horizonte. Ésta representa en la naturaleza la línea donde tierra y cielo parecen unirse. En perspectiva, el horizonte es una línea imaginaria dibujada a lo largo del plano pictórico a nivel de los ojos del espectador cuando efectúan cualquier dibujo o pintura el artista parte de la posición de dicha línea, esta variará de acuerdo con el punto de vista desde el cual le interese representar la realidad.
El punto de vista desde que el pintor le interesa representar la realidad, viene dado por el lugar desde el cual el artista puede construir y diseñar la perspectiva de lo que está viendo. Cuando el punto de vista es normal, el pintor se encuentra ubicado sobre el plano de la tierra y la línea del horizonte se haya a la altura de su mirada. Si el punto de vista es alto, el artista se coloca por encima de la altura normal, por lo cual sube la línea del horizonte, por ello se visualiza mayor extensión del plano de la tierra. Cuando el punto de vista es bajo, el artista se encuentra por debajo de su altura normal, por lo que la línea de su horizonte se visualiza y se representa mayor extensión del cielo.
Si relacionamos lo antes argumentando con la obra de Hugo Díaz, cabe señalar que el artista maneja en su trabajo la perspectiva. Se ha pensado erróneamente que los artistas populares no manejan este recurso, desde luego, esta es una apreciación estrecha carente de fundamento. En mi experiencia personal de más de veinte años coleccionando arte popular, he tenido la oportunidad de conocer de cerca la producción que se ha hecho en este género. Una cosa es que hay cultores populares que no emplean la perspectiva antes comentada y otra cosa es que todos los artistas no se sirvan de ella para su creación. He visto obras planas, de colores planos, sin perspectiva; pero hay que valorar esto desde otra apreciación estética distinta a la renacentista. La pintura surrealista trajo a las artes plásticas el mundo de lo onírico, esto naturalmente no representa la realidad tal como es, sino más bien como la vemos en sueños, con la libertad que nos da la imaginación, con una carga de carácter simbólico. Por ejemplo, si pintamos una “Santa Cena” y Cristo y los Doce Apóstoles están ubicados a una misma distancia en el mismo plano; pero el redentor aparece en mayor tamaño, simbólicamente se pudiera entender que está pintado así porque es sinónimo de grandeza.
En relación al manejo de la perspectiva en el arte popular voy a señalar varios ejemplos, que puedan aclarar este punto. Armando Rafael Andrade, pintor de paisajes de pueblos del Oriente de Venezuela, el mejor paisajista popular de Anzoátegui, pintó paisajes con una visión planimétrica excepcional, fundamentado en la línea. En cambio Cirilo Mendoza y Josefa Sulbarán se sirvieron de la valoración cromática, es decir, del claroscuro para construir su perspectiva. Sus paisajes hoy por hoy son paradigmáticos en la pintura venezolana.
El caso de Hugo Díaz, su perspectiva no se sustenta en una perspectiva lineal, aunque emplea la línea para realizar los dibujos, sino mas bien los recursos efectista que logra con los contrastes del claroscuro, la posición relativa de los objetos en el plano y la mancha, aunque en menor escala que la línea para siluetar los objetos o personas, sin más detalles, dando la sensación de lejanía, tanto en este caso, como en la representación de los cuerpos basado en la reducción de su tamaño por efecto de la distancia.
Además de este comentario, es conveniente señalar en relación a su obra, lo referente a la línea del horizonte. Toda su obra no está pintada viendo la realidad frente a frente, sino que la pinta desde el recuerdo. En su obra hay una nostalgia de Los Teques y sus alrededores cuando predominaba la ruralidad. Sin embargo, si se pinta o no frente a la realidad, siempre el criterio de la línea del horizonte va a estar presente, porque es una ley de la perspectiva. En su caso toda su obra está dibujada a la altura de su mirada.
En este punto cabe plantear lo referente al punto de fuga en su obra. Los puntos de fuga conceptualmente hablando, se colocan en la línea de horizonte, donde confluyen todas las líneas de los objetos que se desean representar en el plano para determinar su tridimensionalidad. Existen tanto en la pintura como en el dibujo tres puntos de fuga diferentes: la paralela caracterizada por un solo punto de fuga, donde su línea del horizonte es horizontal. La angular con dos puntos y la aérea con tres puntos de fuga respectivamente.
Hugo Díaz emplea la perspectiva paralela, y a pesar de ser la línea el elemento constructivo fundamental, no está dentro del dibujo lineal, sino del sólido, donde se trabaja con el volumen, las sombras y las luces; es decir, no está fundamentado en un diseño a escala como en un plano arquitectónico de una ciudad, no tiene una estructura geometrizante por la naturaleza de sus paisajes.
Para finalizar este punto, referiré que en algunas de sus naturalezas muertas están emparentadas con el divisionismo o puntillismo francés, técnica esta que consiste en la ordenación de los colores por medio de puntos de color yuxtapuestos; esta manera exige rigor y precisión en el trabajo. Estos dibujos son saturadamente decorativos.


ALGUNAS CONSIDERACIONES FINALES
            En estos últimos tiempos, la manera de hacer y mirar el arte ha cambiado sustancialmente. Los cánones establecidos han sido rotos, y, en muchos casos la crítica ortodoxa, no se ha dado cuenta o no se ha querido dar cuenta. Es una regla en la vida humana y, naturalmente en las artes visuales, que todo evoluciona, todo cambia, como dijo en una oportunidad el filósofo griego Heráclito.
            En algunos casos, se ha querido hacer ver que la aparición de los artistas autodidactas, o los artistas populares, o mejor decir, por iniciativa propia, es reciente. Pero si miramos al pasado humano nos daremos cuenta, que primero estuvieron los artistas y después vinieron las Academias de Arte esto lo evidenciamos con las pinturas rupestres de bisontes de las cuevas de Altamira, España, los murales en las cámaras funerarias egipcias, en los petroglifos de nuestra prehistoria venezolana.
            Estos artistas han existido siempre. Claro está las academias han sido responsables de la divulgación, de la enseñanza y de la masificación de las artes. Eso creo yo que es su gran mérito. Si el género humano hubiera esperado a las Universidades para su desarrollo, ya no estuviera en este mundo; pero paradójicamente ellas han sido necesarias y vital para el desarrollo espiritual y material de los pueblos.
            Con la aparición de las academias, las universidades que forman artistas plásticos, no significa que todo el arte que circula se hagan en ellas; lo que ha pasado es que se ha dividido absurdamente, de diferenciar peyorativamente el arte en: académico o culto, y otro autodidacta, como si este último no lo hace el hombre, antropológicamente es cultura. Esto es la dicotomía como si para ejercer la política en las sociedades hay que estudiar Ciencias Políticas. Se estudia en las Universidades, desde luego; pero la expresión política humana desborda la sociedad, las supera, por que se extiende a todo su quehacer, así es también en el arte, eso lo vieron los indígenas de la Época Precolombina, de la cultura paracas, Perú en el diseño de los mantos funerarios, o los artífices del arte Yoruba en África.
            Naturalmente también la forma de solucionar los problemas de materiales y su estética está por encima de la que se enseña en la Universidades. Definitivamente el género humano está por encima de cualquier concepto o Institución. El arte es una de las formas más libres de expresión humana.

LOCALIZACION. Puesto de Quincalla, calle Miquilén con avenida Independencia, diagonal a la Plaza Guaicaipuro, frente al Banco de Venezuela, Municipio Guaicaipuro, Los Teques, Estado Miranda, Venezuela.

  Hugo Díaz . Naturaleza Muerta s.f. Grafito-cartón.

Hugo Díaz A, Paisaje,s.f Bolígrafo - cartón.

Hugo Díaz A. N aturaleza Muerta ,2011 Bolígrafo-cartón.

Hugo Díaz A. Naturaleza Muerta 2011, Bolígrafo-cartón.

Hugo Díaz A. Naturaleza Muerta,2005 Grafito- cartón Colección del Artista.

Hugo Díaz A. Naturaleza Muerta,2005 Grafito-cartón Colección del Artista.

Hugo Díaz A. Naturaleza Muerta,2011 Bolígrafo-cartón.

Hugo Díaz A. Paisaje s.f. Bolígrafo- cartón Colección del Artista.

Hugo Díaz A. Paisaje,2011 Bolígrafo- papel.

Hugo Díaz A. Paisaje,2011 Bolígrafo-cartón.

Hugo Díaz A. Paisaje,2011 Bolígrafo-cartón. 

Hugo Díaz A. Paisaje, 2011 Bolígrafo- cartón.

Hugo Díaz A. Paisaje, s.f- Bolígrafo -cartón.

Hugo Díaz A. Paisaje, s.f Bolígrafo- cartón.

Hugo Díaz A. Paisaje, s.f Bolígrafo- cartón. 

Hugo Díaz A. Paisaje, s.f.  Bolígrafo-cartón.

Hugo Díaz A. Paisaje, s.f. Bolígrafo-cartón.

Hugo Díaz A. Paisaje,s.f. Bolígrafo- cartón.

Hugo Díaz A. Paisaje,s.f. Bolígrafo-cartón.

Hugo Díaz A.Naturaleza Muerta, 2011 Bolígrafo-cartón.


Hugo Díaz A. Paisaje, 2011 Bolígrafo-Papel. 

 Hugo Díaz A. Paisaje, s.f. Bolígrafo-cartón.

Hugo Díaz A. Paisaje, s.f. Bolígrafo-cartón. 

Hugo Díaz A. Paisaje, 2011 Bolígrafo-cartón. 

Hugo Díaz A. Paisaje, s.f. Bolígrafo-cartón.


HUGO DIAZ A. PAISAJES Y NATURALEZAS MUERTAS

TEXTO:
Manuel Bas. Profesor Agregado, Universidad Simón Rodríguez
CURADURÍA:
Manuel Bas.
ASISTENCIA TÉCNICA Y FOTOGRAFÍA:
T.S.U Mayrim Gómez
Eduardo Palmera.
DISEÑO Y MONTAJE ELÉCTRÓNICO:
Licda. Rocío Palmera


LAS OBRAS QUE NO TIENEN REFERENCIA DE PROPIEDAD, PERTENECEN A LA COLECCIÓN DE MANUEL BAS, CARACAS, DISTRITO CAPITAL, VENEZUELA


LOS TEQUES, ESTADO MIRANDA, VENEZUELA, MAYO DE 2012